Garrotxa es un clásico, de maduración pausada y tranquila durante un mínimo de 6 semanas. Frotado diariamente para conseguir un moho en la corteza igual a todo al queso, la cual desprende aromas húmedos de sotobosque que nos transportan a los bosques de Cataluña. Nos sorprende con su sabor suave, agradable y persistente que invita a repetir. Ideal para todos los paladares.
En la cocina: el queso ideal para las maderas de queso variadas, para combinar con embutidos y, también, como ingrediente complementario de una ensalada.
Recomendaciones:
Conservar entre 6 y 12 grados.
Saborearlo cortado en dados o en láminas para disfrutar de su mejor gusto.