Nuestra Filosofía

 Ecocentro es un multiespacio creado en 1993, dedicado íntegramente a la vida alternativa y natural, al cuidado del ser humano y del planeta, siendo un establecimiento pionero de estas características en España. 

 Por la amplitud y calidad de sus servicios, destaca como punto de referencia en Madrid, para la promoción de la salud y la calidad de vida. Con la constante inquietud de ofrecernos las últimas novedades relacionadas con un estilo de vida saludable y respetuoso con el medioambiente.

 Consta de diversas secciones agrupadas en un mismo espacio: Restaurante Gourmet, Restaurante Bio-Bufé y un gran Supermercado Ecológico con alimentación bio, herbolario, cosmética, bazar y librería. El restaurante cuenta con opción de comida para llevar o a domicilio y el supermercado cuenta con tienda online con entrega a toda la Península y Baleares.

 Además, dispone de numerosas salas en las que se organizan actividades de desarrollo humano y eventos benéficos. También publica una agenda digital mensual propia y dispone de alojamientos rurales en Cáceres (La Hospedería del Silencio) y León (La Ecoposada).

 El objetivo del equipo humano que compone Ecocentro es proporcionarte las herramientas adecuadas para que puedas encontrar el equilibrio contigo mism@ y con tu entorno,  conscientes de que sólo el desarrollo de nuestro pleno potencial como seres humanos será capaz de crear un futuro mejor.

 ¡Bienvenid@s!

La Alimentación Ecológica

 Consideramos alimentos ecológicos a todos aquellos que no contienen pesticidas, aditivos o sustancias transgénicas, y que evitan la degradación del medioambiente, ayudándonos a preservar nuestra salud.

 Sabemos que la agricultura convencional utiliza numerosos productos para matar insectos, evitar plagas y eliminar plantas indeseables que crecen junto a los cultivos, además de combatir con ellos las enfermedades y alterar los ritmos de crecimiento. Todos estos productos, lejos de resultar inocuos para nuestra salud, nos perjudican gravemente, aunque sean ingeridos en dosis mínimas.

 La agricultura ecológica no presenta estos peligros de toxicidad, ya que no utiliza productos contaminantes ni semillas transgénicas. La ausencia de agroquímicos permite asimismo respetar los ciclos naturales de las plantas, eliminar los aditivos y preservar la riqueza en nutrientes de cada producto.

La Protección del Medioambiente

 Mientras que los elementos químicos matan la vida microbiana, está ampliamente demostrado que utilizar compost como base para la fertilización enriquece nuestros suelos y les permite funcionar como medios adecuados para la conservación de la vida de los microorganismos. Además, al fertilizar la tierra de este modo frenamos la desertización, favorecemos la retención del agua y no contaminamos los acuíferos. El compost permite también mantener sanos los hábitats de los animales silvestres, favoreciendo la conservación de numerosas especies.

 Se ha calculado que en un alimento no bio, para obtener una caloría necesitamos gastar en producción, preparación y transporte al menos 10 calorías procedentes de fuentes no renovables. Semejante desequilibrio es a largo plazo muy peligroso e impide un desarrollo sostenible. Todo lo contrario de lo que ocurre con los productos ecológicos, que contribuyen al ahorro energético y al reciclaje.

Una Economía más Justa

 Está comprobado que a largo plazo, los productos ecológicos no resultan más caros para la economía familiar. Según datos oficiales, un 60 % de las enfermedades degenerativas están relacionadas con la alimentación inadecuada. Por lo tanto, el consumo generalizado de alimentos bio supondría un enorme ahorro tanto para las familias como para los gobiernos, con la consiguiente merma de enfermedades y bajas laborales. Los alimentos ecológicos, además de proteger la salud familiar, poseen un contenido en nutrientes por unidad de peso superior al de los productos convencionales, lo que les permite cubrir mucho mejor nuestras necesidades.

 La agricultura biológica se complementa con el desarrollo de una nueva industria alimenticia, que elabora alimentos sanos y nutritivos que nada tiene que ver con los modernos productos desnaturalizados. Los aditivos de síntesis, utilizados por la industria convencional, no tienen otro objetivo que el de permitir al almacenamiento indefinido de los productos y ocultar la ausencia de sabor y la mala textura de los alimentos obtenidos mediante procedimientos artificiales, generalmente comercializados en lejanos países y traídos a los puntos de venta mediante costosos transportes que agotan nuestras reservas y contaminan el ambiente. La consecuencia es una economía insolidaria, un desarrollo no sostenible y el fomento entre la población, y especialmente entre los más jóvenes, de hábitos innecesarios y malsanos.

El Vegetarianismo

 Estamos convencidos de que el vegetarianismo constituye una de las dietas naturales del ser humano y la que mejor se adapta a nuestras necesidades. Una dieta vegetariana variada aporta todos los nutrientes necesarios para una vida plena, saludable y vigorosa.

 El vegetarianismo debe luchar contra numerosos falsos mitos implantados por voces interesadas. Nadie puede discutir que el reino vegetal nos proporciona todos los aminoácidos necesarios para construir las proteínas, así como la cantidad adecuada de minerales, vitaminas y oligoelementos. En una dieta vegetariana equilibrada, no existe carencia alguna de proteínas de ningún tipo. Por el contrario, todos los estudios demuestran que el vegetarianismo bien practicado evita numerosas enfermedades crónicas asociadas al estilo de vida occidental y al consumo indiscriminado de grasas animales y productos refinados, entre las que destacan por su alta incidencia las enfermedades coronarias y circulatorias, la obesidad, el estreñimiento, la osteoporosis y un largo etcétera.

Pero aún hay más. Con el vegetarianismo evitamos el sacrificio inútil de animales. Una dieta vegetariana es ética y justa. Para comprobarlo, basta recordar que cada año, mil millones de animales son sacrificados para convertirse en comida. Lo que normalmente no se cuenta es que detrás de estas impresionantes cifras se esconden seres vivos con plena capacidad de experimentar dolor y bienestar y  que son objeto continuo de abuso y maltrato por parte de la especie humana, criaturas que sienten y merecen respeto, animales convertidos en meros eslabones de una cadena productiva insolidaria y ciega ante el dolor, cuyas necesidades más básicas son ignoradas sin que quepan excusas que justifiquen nuestro comportamiento.

  Por último, el vegetarianismo nos ayuda a preservar el medioambiente. Según la FAO, existen tres animales de consumo en el planeta por cada ser humano. Los desechos emitidos por semejante cantidad de animales suponen una enorme contaminación para el planeta: el ganado ensucia y agota las aguas y la tierra y libera gases que contribuyen al efecto invernadero, como metano y CO2. Además, la constante búsqueda de nuevos pastos aumenta decisivamente la deforestación. Y estos inconvenientes no sólo se presentan en el ganado terrestre, sino que incluyen al pescado, ya que la pesca indiscriminada está acabando con la vida marítima y las piscifactorías resultan muy contaminantes. Y todo ello sin olvidar que el consumo que los animales realizan de agua y combustibles fósiles es inmenso: casi la mitad del agua consumida en la tierra va destinada para el ganado o para regar sus pastos.

 En muchos países desarrollados, ser ecologista implica ser vegetariano. Ecocentro se suma a esta perspectiva de respeto por la salud individual y planetaria. 

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