
Entrado el otoño y con el reciente cambio de hora, es fácil que nuestro cuerpo se encuentre algo desorientado y con necesidades diferentes a las que tenía en los meses de verano. Los días se hacen más cortos y el tiempo que pasamos en el exterior suele reducirse, lo cual puede comportar una deficiencia de Vitamina D (también llamada coloquialmente como la “vitamina del sol”); en realidad, no son los rayos de sol sino nuestro propio cuerpo que produce esta vitamina al entrar en contacto directo con la luz natural. Probablemente no es la primera vez que escuchas hablar de esta vitamina, pero la falta de educación nutricional y de introspección física y emocional de las sociedades occidentales hacen que a menudo pasemos por alto aquello que no estamos aportándonos y que nuestro cuerpo necesita.
Por eso, en el artículo de hoy queremos hablaros del papel de la Vitamina D en nuestro organismo y algunos de los factores más importantes a tener en cuenta para evitar deficiencias o efectos adversos.
Indice
¿De qué se encarga la vitamina D?
La principal función de esta vitamina se basa en proteger el sistema óseo a través de la regulación de los niveles de calcio y fósforo, asegurándonos unos huesos fuertes para el funcionamiento óptimo de nuestro cuerpo. Además, contribuye también al correcto funcionamiento y refuerzo del sistema inmunitario y a la prevención de infecciones. Es importante mencionar que estudios científicos recientes han demostrado que esta vitamina colabora también en la prevención de varios tipos de cáncer.
¿Cuánta Vitamina D necesitamos y cómo obtenerla?

Un adulto de entre 19 y 70 años necesita, aproximadamente, 15 microgramos de Vitamina D al día. La mejor manera de saber si te encuentras en los valores promedios normales es realizándote una analítica.
En caso de saber que tu cuerpo no cuenta con las cantidades necesarias, ¡no te desesperes! Al cumplir con un papel de tal importancia, la naturaleza nos facilita una fuente de Vitamina D accesible para todo el mundo: la radiación solar. Pasar tiempo al aire libre, donde nos toque el sol, es esencial para la correcta absorción de la vitamina D que recibimos a través de nuestra alimentación. Dicho esto, es importante entender cuáles son las fuentes de vitamina D que tenemos a nuestro alcance a la hora de alimentarnos (siguiendo una dieta vegetariana):
- Mantequilla
- Leche
- Huevos —particularmente la yema
- Quesos
- Setas shiitake
Y, por si fuera poco, hoy en día podemos encontrar muchos productos enriquecidos con esta vitamina en cualquier supermercado: cereales, barritas energéticas, yogures… Serán tus mejores aliados si adoptas una dieta vegetariana o vegana. ¡No hay excusas para pasarla por alto!

¿Cómo sé si carezco de Vitamina D?
Los principales síntomas a los que debemos prestar atención a la hora de evaluar nuestros niveles de vitamina D son los siguientes:
- Dolores musculares
- Cansancio y fatiga
- Fracturas óseas
- Rampas
Si se pasa por alto esta carencia nutricional, se pueden desarrollar enfermedades como las siguientes:
- Osteoporosis: como hemos comentado previamente, la vitamina D protege los huesos y dientes de posibles fracturas por debilitación.
- Raquitismo infantil: se trata de otra enfermedad ósea que ablanda los huesos y puede provocar malformaciones por la incapacidad de nuestro esqueleto de soportar el peso del organismo en su totalidad.
- Osteomalacia: enfermedad que debilita los músculos y causa dolores óseos.
¿Puedo tomar suplementos para mejorar mis niveles de Vitamina D?
¡Sí! De hecho, debido a un aumento en la carencia de vitamina D en la población general —especialmente después de los meses de pandemia, cuando gran parte de la sociedad pasó la mayor parte de su día, por no decir todo, en espacios interiores— cada vez más empresas están invirtiendo en generar suplementos alimentarios de Vitamina D de alta calidad y seguros para nuestro organismo.
En nuestra tienda Ecocentro podéis encontrar suplementos de Vitamina D de varias marcas, como Solgar o Lamberts, tanto en formato líquido como en cápsulas normales y cápsulas comestibles.

Riesgos por exceso de Vitamina D
Hay que tener cuidado de no excederse con las cantidades de Vitamina D que ingerimos: a veces, por miedo de carecer de algún nutriente, cargamos nuestro organismo con cantidades mayores de las que puede absorber, lo cual nos puede provocar más efectos adversos que beneficios. En el caso de esta vitamina, su exceso recibe el nombre de Hipervitaminosis D, y sus principales síntomas son los siguientes:
- Estreñimiento
- Fatiga
- Orina frecuente
- Deshidratación y sed excesiva
- Irritabilidad
- Presión arterial alta
Es por eso por lo que antes de suplementar nuestra dieta con cápsulas de Vitamina D, debemos tener en cuenta diversos factores: el lugar donde vivimos y sus niveles de radiación solar, nuestra edad, sexo, alimentación, etc. Este artículo sirve como guía orientativa.
